
A continuación te presento un ensayo que hise para mi clase de filosofía que me gusto mucho y quisiera compartirtelo.
Un ser humano que vive en un vacío no puede llegar a ningún conocimiento porque no tiene nada a su alrededor que lo oriente. El sujeto del conocimiento es indispensable para el objeto del conocimiento, y viceversa; si alguno de ellos llegase a faltar nada podría ser conocido. Los seres humanos representamos el sujeto, y las cosas que nos rodean el objeto. Si nosotros como seres humanos no tenemos bases para acertar algo, somos incapaces de llegar a una conclusión concreta. A continuación se explicaran a fondo tres formas para llegar a algún conocimiento: por medio de objetos del conocimiento manipulados, objetos del conocimiento vivos pero sin conciencia y objetos del conocimiento con conciencia.
Los seres humanos aprendemos de muchas maneras y así vamos creando un campo de ideas que nos permiten resolver los problemas a los que nos vamos enfrentando día con día. Mediante los objetos del conocimiento inanimados las personas pueden ampliar su nivel de comprensión. Cuando hablo de objetos del conocimiento inanimados me refiero a cosas que no tienen vida, más sin embargo pueden verse, sentirse, escucharse, olerse o probarse. Un ejemplo de ello sería una televisión, una cama o un lápiz. Estos objetos no tienen vida, pero por medio de nuestros sentidos podemos aprender de ellos; si yo toco un lápiz voy a saber que es pequeño y que tiene un olor específico. Al darme cuenta de su estructura y de su olor voy a ser capaz de identificarlo en otra ocasión rápidamente. A lo que trato de llegar es a que sin necesidad de que el objeto este vivo tu puedes aprender muchas cosas de él con el simple hecho de hacer uso de tus sentidos. Así mismo podemos dar referencia al gran pensador Descartes quién siendo racionalista “categoriza la existencia en función del sujeto pensante que lo percibe” (Botella, 1) Con los que nos quiere dar a entender que la persona que piensa y razona puede entender todo lo que pase a su alrededor si pone la suficiente atención necesaria.
Ahora bien, hablemos de otra manera de llegar al conocimiento. Los seres humanos podemos hacer conclusiones conociendo los objetos vivos sin conciencia. Te estarás preguntando qué tipo de objetos son estos, te daré varios ejemplos: un perro, una abeja, un gusano, un delfín, etc. Estos animales que acabo de mencionarte están vivos, pero no tienen conciencia, es decir, no piensan. Cuando le das de comer a tu perro, este inmediatamente corre hacia ti, te ladra, mueve la cola, pero, cuando no le das de comer por días, tu perro está solo acostado en una esquina de tu patio, al parecer un poco triste. Este es un pequeño ejemplo para que te des cuenta que sin necesidad de que el perro o cualquier otro animal tenga comunicación contigo, tú puedes aprender de ellos observando sus acciones. Retomando el ejemplo anterior, tu como ser viviente piensas y por lo tanto te das cuenta que si no le das de comer a tu perro este se deprime, pero si le das de comer se pone muy feliz. En general, al convivir con un objeto vivo pero sin conciencia tú vas formando tus propias conclusiones en base a ellos, tal vez el perrito no te dice su estado de ánimo con palabras, pero con las acciones que toma tu mismo lo puedes descifrar. Si no existiera este objeto del conocimiento sería muy difícil para el ser humano aprender comportamientos de otro tipo de especies diferentes a nosotros. Como lo dice Descartes “La razón nos hace hombres y nos distingue de los animales” (Botella, 1) Con esta cita Descartes nos infiere que nosotros somos seres humanos mejor capacitados que los animales, y es por esto que nosotros somos quienes debemos descubrir mediante nuestra inteligencia las nuevas cosas que van sucediendo y que se van presentando con el paso de los días.
Las personas también pueden formar su conocimiento con la ayuda de otras personas y a esto lo llamaremos objetos de conocimiento con conciencia. ¿Quiénes pueden ser estos objetos? Tu familia, tus compañeros de trabajo, tus amigos, etc. Estas personas a diferencia de los objetos de lo que ya hemos hablado, si piensan, y son exactamente iguales a ti, son seres humanos. La única cosa que los diferencía a uno del otro es que todas las personas tienen diferentes juicios, diferentes ideas, etc. Descartes decía que “en busca de una certeza, se debería rechazar como falsa toda afirmación de la que se pudiese dudar”(Luventicos, 2) A través de esta cita se puede ver que para Descartes la duda era la parte más importante para la formación de alguna conclusión. Al convivir con la demás gente y el saber sus puntos de opinión nos hace tener un conocimiento más amplio, sin embargo se debe dudar para después profundizar en lo dicho y crear una respuesta concreta al estar seguro de algo. Con estos objetos vivos del conocimiento a diferencia de los dos objetos que mencionamos párrafos arriba si puedes interactuar con palabras, con acciones y con gestos. Esta es una manera muy fácil de aprender y muy diferente a las otras.
Como conclusión se puede decir que sin objetos del conocimiento el ser humano no puede plantear sus aprendizajes de ninguna manera. Sin un sujeto no existe un objeto y sin un objeto no existe un sujeto. Los seres humanos necesitamos cosas a nuestro alrededor para formar y moldear nuestro conocimiento. Las interrelaciones entre ambos nos ayudan a aprender de diferente manera.
Bibliografía
Academia de Ciencias Luventicus. 2009. 1 de octubre de 2009 .
Botella, Jorge. Sujeto y Objeto en el conocimiento. Agosto de 2008. 27 de Septiembre de 2009 .